Existen varios tipos de agresión y un perro puede demostrar uno de ellos o una combinación de comportamientos agresivos. Algunos tipos de agresión son perfectamente normales y cabe
a los propietarios entender el contexto y las circunstancias, como por ejemplo,
un gruñido de un cachorrito durante un juego, que no significa necesariamente peligro.
Conoce,
a continuación, los tipos de
agresión de los cachorros y qué hacer
para prevenir o tratar problemas de comportamiento potenciales:
Agresión relacionada con status:
un cachorro puede parecer inofensivo, pero cuando crece y llega a la
adolescencia, puede decidir desafiar los otros “perros” de la casa. Hace parte
de su búsqueda de encontrar su lugar en la familia, pero algunos perros jóvenes
desorientados pueden entender como batallas relacionadas a la agresión.
Rivalidad: en los hogares con niños
puede haber rivalidad que los propietarios deben tratar. Ni todos los cachorros
se comportan de la misma manera, pero puede ocasionar una agresión por la
competencia de afecto, juguetes, alimentos, etc.
Miedo:
un perro agresivo no necesariamente es malo o dominante, en muchos casos actúa así
por miedo. Es su respuesta a una amenaza, ellos aprenden rápidamente que gruñir
y morder está relacionada con el desaparecimiento de la situación de miedo.
Agresión
a otros perros: a
algunos cachorros simplemente no les gustan los perros. Ciertas razas, como los
Terriers, por ejemplo, pueden reaccionar con agresividad ante otros perros.
Agresión
Territorial: Los
perros son animales territoriales y quieren sentirse seguros en sus hogares.
Los cachorros a menudo reaccionan a la defensiva con los extraños que violen lo
que consideran su propiedad – como tú casa, el patio o en el coche.
Entusiasmo:
los cachorros se emocionan y es divertido de ver. Pero el exceso de entusiasmo
puede crear malos comportamientos, convirtiendo una mascota cariñosa en un
animal agresivo maleducado.
¿Qué hacer para que nuestro dulce cachorro no se
convierta en un monstruo?
Esta es una de las preguntas que muchos dueños se hacen luego de
adquirir un perro; muchas veces por desinformación o por desidia corremos el
peligro de que nuestra mascota se haga muy agresiva; para no caer en ello les
obsequiamos las siguientes recomendaciones.
Una de las cosas que siempre tenemos que recordar de los perros es que
estos son agresivos por naturaleza; son descendientes de uno de los
carnívoros más exitosos, los lobos, y como tales tienden a ser territoriales y agresivos.
Los lobos no son los principales villanos de los cuentos de hadas por
pura casualidad.
Es por eso que nosotros, como propietarios de un perro, debemos de
cuidar que su educación y entrenamiento no lo hagan
agresivo y sí un animal que pueda convivir con otros de su especie así como
otras personas aunque estas sean desconocidas.
Un animal agresivo no sólo es muy difícil de manejar sino que puede ser peligroso para
otras personas, incluyendo los niños. Creo que no es necesario hacer
recuento de lo terribles y lo dolorosos que pueden ser los resultados de un
ataque por parte de un animal de estas características.
Por eso mismo quiero dejar en claro que, cuando se habla de agresividad
y el control de ésta, el único y final responsable de todo es el amo. Depende
del dueño entrenar un animal para que no sea un peligro para los
demás.

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