Cambios en el entorno, una de las principales
causas
Por lo general la depresión en los
perros es el resultado de una situación traumática en su entorno. Los cambios
repentinos son los que contribuyen en mayor medida a esta situación, por
ejemplo la llegada de otro perro o un bebé al hogar, una mudanza, un cambio en
la rutina de su amo, la pérdida de un animal de compañía o de un integrante del
hogar, la vivencia de una situación estresante como el enfrentamiento con otro
perro, o incluso los cambios en el clima como la llegada del invierno.
Sin embargo, la depresión también
puede estar relacionada con las decisiones de los amos respecto a la vida sus
mascotas, como por ejemplo no fomentar la socialización con otros canes, no
incentivar el ejercicio o sobre-protegerlos. Estas conductas, que evidencian la
falta de un buen guía, suelen derivar en enfermedades mentales que pueden
traducirse en mal comportamiento o depresión.
Comportamientos que permiten identificar el
problema
Al
igual que los humanos, los perros suelen dar indicios de la depresión. Sin embargo,
los síntomas no siempre son fáciles de identificar y pueden confundirse con
cansancio o aburrimiento, restándole la atención necesaria a un problema que es
más grave y profundo.
Entre
las conductas que permiten identificar el problema se pueden mencionar:
Falta
de interacción con otros perros e inactividad: Ya sea
en el hogar o en un espacio público, por lo general las mascotas deprimidas
dejan de socializar con sus pares y se apartan sin hacer caso a las reiteradas
provocaciones para jugar.
Esto
suele asociarse con otro síntoma que es el de la inactividad, dado que los
perros en este estado suelen demostrar falta de interés por realizar
actividades como correr o salir a caminar. Además, puede notarse que
desarrollan movimientos más lentos de lo habitual.
Cambios
en el apetito: El
perro deprimido suele exteriorizar el problema cambiando los hábitos
alimentarios. Desde dejar de comer hasta hacerlo excesivamente, aumentando de
peso repentinamente.
Modificaciones
en el hábito del sueño: Por lo general los canes en esta situación duermen más.
Sin embargo, también están aquellos se muestran más nerviosos e inquietos, lo
que les impide conciliar el sueño.
Comportamientos
extraños: En
estos casos los perros también pueden presentar conductas fuera de lo normal
como gemir y llorar frecuentemente, estar nerviosos e ir de un lado a otro,
apegarse excesivamente al amo o esconderse durante largas horas. En los casos
más graves, pueden demostrar comportamientos autodestructivos como golpearse
contra las paredes, automutilarse o dejar de comer.
Claves para enfrentar la depresión
Cuando
el perro desarrolla reiteradamente algunos de estos síntomas, el primer paso
debe ser llevarlo al veterinario para identificar el problema. Esto es
necesario dado que muchas de las conductas mencionadas arriba pueden ser el
resultado de algún problema físico y no necesariamente estar relacionado con la
depresión.
Si
luego del chequeo médico las sospechas giran en torno a un trastorno en el
estado de ánimo, lo importante es identificar las causas de esa situación. Una
vez realizado este paso, se pueden implementar algunas estrategias según el
tipo de conflicto que haya fomentado la depresión:
Dedicarle
tiempo y mantenerlo ocupado: Si la causa del trastorno
es un cambio en el ambiente, como una mudanza o una modificación en el horario
de su amo, lo mejor es dedicar algún momento del día para sacar al perro fuera
de la casa, lo que ayuda a su estimulación mental.
En este
proceso es clave mantenerlo ejercitado y ocupado, por lo que una buena estrategia
es acompañarlo en su juego o actividad favorita. Además de dedicarle tiempo, se
pueden incorporar juguetes
interactivos para cuando no haya
nadie en casa, lo que les permitirá jugar y entretenerse por su cuenta.
Un
aspecto importante a considerar es no tratar de estimular constantemente a un
perro deprimido a través de premios y golosinas, dado que puede asociar que
está siendo compensado por ese comportamiento negativo.
Socializar
con sus pares: Cuando la depresión se presenta por la pérdida de un compañero
canino, lo ideal es llevarlo constantemente al parque para que socialice con
sus pares. También se puede considerar la posibilidad de incorporar una nueva
mascota en el hogar, lo que debe hacerse con cuidado, dado que si el perro se
siente desplazado esto puede ser contraproducente.
